Claves para una Comunicación Profunda en las Familias Empresarias

En nuestra última aportación a esta revista, reflexionábamos sobre algunos aspectos relativos a las transiciones generacionales y lo complejo que estos procesos resultan. Recientemente he tenido la oportunidad de interactuar con algunas familias empresarias que están intentando abordar y resolver diversos temas, buscando, precisamente, dejar las cosas en orden a futuro. Las historias de vida y situaciones que están tratando de superar me deja claro que no basta con un desear superar y solucionar los temas que preocupan o generan tensión. El poder realmente resolver de fondo los problemas que se presentan requieren un esfuerzo importante y estar dispuestos a pagar costos que, sin duda, son altos.
La familia nos llama a la unidad y la armonía. Es muchas veces un espacio de solidaridad de apoyo incondicional. Cuando estamos en familia somos y podemos mostrarnos como somos. Es el lugar donde tenemos la ocasión de mostrarnos frágiles. La familia es un ámbito natural de confianza. La confianza es un valor fundamental para que la comunicación y las relaciones interpersonales sean posibles. Esto es cierto, tanto en la empresa, como en la familia. Recientemente leí un excelente libro de la Dra. Brené Brown con el título en inglés “Dare to lead”, donde la autora hace una reflexión interesante a este respecto. Confiar implica vulnerabilidad. Prácticamente es imposible lograr la confianza si antes no se está dispuesto a dar ese “salto al vacío” donde la persona que “confía” queda expuesta y vulnerable a las acciones de aquellos en quienes se confía.
Alguien tiene que dar ese primer paso y eso debe quedar demostrado no en palabras, sino en hechos, en acciones constables. Aquí las buenas intenciones no cuentan. No ayuda decirlo, lo que cuenta es lo hecho. Como se suele decir: “Tus acciones resuenan tanto en mis oídos, me impiden escuchar lo que dices”. Regresando a la Dra. Brown, comenta que enfrentar la vulnerabilidad requiere de mucho valor, porque al estar una persona expuesta, fácilmente hay miedos y dudas. El verdadero mérito está en actuar a pesar de las dudas, en vencer los miedos y seguir adelante.
En el IPADE Business School abordo también temas relacionados al comportamiento humano y en alguna ocasión me encontré esta frase de Sir Edmund Hilary: “No son las montañas lo que conquistamos sino a nosotros mismos”. Que cierto es esto. Los límites más importantes no son externos, la mayoría de las ocasiones son autoimpuestos. Cuando nos enfocamos más en no fallar que lugar de intentar, aprender, entender donde estuvo la equivocación y volver a intentar, los resultados finales, lo sabemos, son muy distintos. Como también solía decir el Dr. Carlos Llano, fundador del IPADE Business School: “Es mejor buscar la excelencia, aunque no se alcance, que aspirar a la mediocridad y obtenerla”.
Resolver los temas de fondo en toda familia empresaria requiere, en principio abordarlos. Como se dice popularmente “Hay que tomar al toro por los cuernos”. Los problemas no se resuelven evadiéndolos o ignorándolos. La comunicación en clave para expresar, con valor y confianza lo que vemos que está mal. La empatía y escucha mutua requiere de un ambiente de apertura y sinceridad, que solo se logra cuando hay plena confianza. Expresar inconformidad, duda, heridas y otros sentimientos que denotan en el fondo debilidad y fragilidad es muy complejo hacerlo si no se tiene la certeza de que la persona que escucha no usara esos sentimientos en contra de quien se abre o que, en lugar de encontrar comprensión y ayuda, se enfrenta al enojos, reclamos y rechazo.
Solemos decir que las empresas familiares son más complejas y esta es una buena razón para afirmarlo. La dinámica de comunicación profunda y abierta que se requiere es complicada de alcanzar. Pero, una vez que se logra, se vuelve en una gran fortaleza que le permite a la familia alcanzar una gran unidad y armonía, que, llevado a la empresa, le da a su vez, gran solidez.
Artículo publicado originalmente en la Revista Estratega, edición Mayo-Junio 2024.
Ricardo Aparicio Castillo
Profesor titular de las áreas de Empresa-Familia y Factor Humano. Director del CIFEM | BBVA